Atlético Bucaramanga Femenino. ¿Profesionales o aficionadas?

Apreciadas mujeres futbolistas, los retos más grandes comienzan ahora, ya vencieron al sistema cuando conquistaron la profesionalización del fútbol, ahora viene lo más difícil, vencer los prejuicios.

Muchos dirán que por algo se empieza, y es cierto, yo pienso lo mismo. Este año veremos el sueño de todas las mujeres que han jugado fútbol en Colombia pero que veían limitadas sus posibilidades para crecer deportivamente. El fútbol siempre se trató de un hobby, el más serio que pueda existir, pero al fin y al cabo, un hobby. Ahora, esta generación se ve de frente con una oportunidad única: ser profesionales, escuchar sus nombres en los estadios, sobresalir y que la gente lo sepa, ha llegado la hora del reconocimiento.

Varios clubes de fútbol, dieciocho para ser más precisos, apoyaron esta iniciativa y crearon sus ramas femeninas, algunos con más trayectoria y tradición que otros; América de Cali, Santafé y Atlético Bucaramanga entre los más antiguos, puede esperarse que pertenecer como jugadora de fútbol a uno de estos clubes es un privilegio, pero déjenme decirles que las apariencias engañan.

El Atlético Bucaramanga se ha quedado corto en tratar a sus jugadoras como profesionales. Ellas se han presentado a los medios de comunicación, muy contentas y emocionadas, pero una cosa es verlo desde adentro y otra muy diferente tener una posición de neutralidad y entender que hay algo que no está funcionando bien al respecto.

En primer lugar, las jugadoras no tienen en donde entrenar. El Atlético Bucaramanga tiene una sede llamada Barlovento en un municipio aledaño, Piedecuesta, allí entrena el equipo profesional de hombres. Sin embargo, lo raro es que ellas no tienen autorización para entrenar allí, solo en dos ocasiones lo pudieron hacer. Las jugadoras y el cuerpo técnico pasan cual nómadas, de cancha de futbol en cancha de futbol, de aquí para allá, en busca de un espacio para sus entrenamientos. Que mezquindad que el club Atlético Bucaramanga no les ofrezca uno de los aspectos más básicos para una buena preparación. ¿Será que ellos consideran que las jugadoras no son dignas para entrenar en su sede?

En segundo lugar, algunas jugadoras no recibirán ni siquiera un salario mínimo, es decir, algunas dejaron sus empleos para jugar allí a cambio de lograr su sueño, porque la preparación es día y tarde, pero la compensación económica sigue siendo una gran decepción, se continúa jugando por amor al arte.

Tercero, Cómo así que un equipo profesional de fútbol, que está a punto de iniciar el primer campeonato nacional en esa categoría, solo tenga a un entrenador y a un preparador físico en su cuerpo técnico, ¿y el resto? ¿Será que piensan que ellas son de cemento? ¿Será que no necesitan atención médica, nutricionista, un utilero, y demás? No se necesita ser sabio para entender que el club no está valorando a sus jugadoras. Tendrán que sacar la motivación de sus corazones porque el club no se las está dando.

Por último, ellas no tuvieron la suerte de viajar para su preparación de pretemporada, hasta el momento los amistosos han sido con clubes locales femeninos sub 20, y con masculinos sub 17 de aquí de Santander. La comparación la hago con los otros clubes femeninos que hay en el país, hemos visto como el América de Cali trata a sus jugadoras, las desplaza en vuelos chárter, las prepara con otro clubes, ya jugó contra Patriotas, y contra Cartagena. El Huila se enfrentó al Tolima, va a enfrentarse al Cúcuta y al Fortaleza para su preparación como normalmente hacen los equipos masculinos, pero por aquí en Bucaramanga, no es que estén tapadas las vías, ni que las jugadoras le tengan miedo a volar, esto solo pueden ser dos cosas: falta de voluntad o desorganización.

En pocas palabras, el Atlético Bucaramanga hasta el momento decepcionó respecto al fútbol femenino, pero confío en que sus dirigentes reflexionen y vean las cosas como son, las “leopardas” como les llaman aquí, no están siendo reconocidas por su club, no están siendo valoradas como profesionales, siguen siendo tratadas como aficionadas, la diferencia es que esta vez llevan en sus espaldas el nombre de un club “¿grande?”, momento. Si dicen que la “verdadera grandeza consisten en hacer que otros se sientan grandes”, entonces el Atlético Bucaramanga no puede llamarse con ese adjetivo, digamos mejor, la diferencia es que esta vez llevan a sus espaldas el nombre de un club de larga tradición.


Claudinha

Trabajadora Social egresada de la Universidad Industrial de Santander, Colombia. Magister en Ciencias del Movimiento Humano de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur, Brasil. Me gusta el Futbol Sala, aprender cosas nuevas cada día. Me encanta la poesía, en especial, Pablo Neruda y me gusta la cultura Brasileña. El hacer algo en beneficio de los demás es una de las satisfacciones de mi vida, así como aportar al cambio y creer en una sociedad sin discriminación, razón por la cual estudié esta profesión.

Un comentario en “Atlético Bucaramanga Femenino. ¿Profesionales o aficionadas?

  1. José Contreras dice:

    Gracias a Claudia por este buen artículo que publica, aunque vivo en Venezuela estoy siguiendo muy de cerca la liga que se esta creando en Colombia.
    He visto como varios equipos han puesto empeño en esta nueva etapa del fútbol colombiano, pero lamentable que el Bucaramanga no le de la importancia que se merecen estas chicas.
    Muy bueno que se haga este artículo y se muestre esta fase que poco se conoce, esperemos con esto el equipo recapacite y le de el puesto merecido a las “leopardas” y no que cuando ellas empiecen a dar buenos resultados si aparezcan a decir que siempre las han apoyado.
    Saludos desde San Cristóbal – Venezuela.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *