Rossy Caicedo, vallecaucana y su corazón escarlata

Rossy Caicedo, la jugadora del América de Cali, le apuesta su vida a su gran amor, el fútbol.

Caicedo nos habló de cómo había llegado al fútbol y quién aseguró que su familia siempre la ha apoyado, “mi mamá desde muy pequeña me dejó correr detrás de un balón. Aunque por momentos me paraba porque ya era muy tarde o a ponerme los zapatos, porque yo jugaba descalza con mis amigos del barrio”.

¿Cómo empieza su camino como futbolista profesional?

Mi camino como profesional nació desde muy pequeña con mi amor por el fútbol. Yo recuerdo y aproximadamente desde los cinco años mi mamá me metió a una escuela de fútbol en Candelaria, porque mi vida deportiva inició en Candelaria, Valle. Era la única niña, entonces ahí estuve hasta los trece años, porque ya el entrenador me sacó porque ya era una niña grande y los chichos ya no me veían de la misma forma y fue algo muy doloroso para mí.

Entonces mi mamá empezó a buscar a dónde meterme, a ella le hablaron de Carlos Sarmiento Lora, pero quedaba muy lejos. Luego Palmira nos quedaba más cerca, pero por cercanía escogimos el Águila Roja. Águila roja ha sido entre la tradición un club de un alto rendimiento.

Cuando empecé jugar en los torneos de liga con Águila Roja, tuve la oportunidad de subir mi nivel y gracias a todos los torneos en los que había participado en ese momento me ayudaron a clasificarme como una buena futbolista.

Me llamaron para la Selección Valle y así empecé a consolidarme como futbolista profesional. Después llegó la Selección Colombia, torneos a nivel nacional e internacional siempre con ganas a tener liga profesional. Porque iba a ser una futbolista profesional, siempre en los entrenos los profes nos hablaban sobre eso, va a haber una liga y vamos a ser unas futbolistas profesionales.

Tuve momentos de estar en Selección Valle en ambas, esperando una liga profesional. Siempre quise estar activa, entonces cuando en 2017 llegó la oportunidad, lo que era Águila Roja pasó a ser Orsomarso, entonces se dio la oportunidad con ellos y como fue el club donde crecí entonces en la primera versión de la liga jugué con Orsomarso.

Devolviéndonos un poquito a Selección Colombia, ¿recuerda cuando se entero que estaba convocada?

Eso fue en una Colombia de mayores, claro que sí lo recuerdo. Cuando tenía unos 19 años, fue para unos Sudamericanos. En ese tiempo fue una emoción muy feliz, muy gratificante. Recuerdo que llegué, le conté a mamá con mucha alegría, llorando, que me habían convocado a la selección. Incluso yo a mamá le dibujaba en los cuadernos las muñequitas de la selección, como cuando a uno le toman la foto previa al partido y yo le decía a mi mamá “cuando pase a la selección ese día me voy a poner sentimental”. Y pues cuando me convocaron lo recordé y agradecí mucho a dios por esa oportunidad.

¿Por qué no seguir en fútbol sala y seguir con fútbol once?

Mi etapa en la que estuve en fútbol sala y en fútbol de salón eran momentos en que el país estaba sin liga de fútbol. De pronto los torneos estaban parados, no había torneos para mayores en fútbol sino se enfocaban en categorías menores, te estoy hablando de 20, 23, 24 años. Entonces no había mucha actividad en fútbol y para no estar tan inactiva me presenté y les gusté y por ahí fui haciendo mi camino.

¿Cómo reaccionó su familia cuando supo que iba al América?

Pues fue una noticia que poco a poco les di. Porque mi mamá y mis hermanos siempre estaban pendientes de en qué equipo iba a jugar la próxima temporada, había varias opciones y les decía. Entonces no les había dado la certeza de eso hasta que se confirmara, cuando se dio la oportunidad de estar con América. Mamá, mis hermanos muy felices porque siempre han sido muy hinchas de la institución.

¿Cuáles han sido las alegrías que le ha dado el fútbol?

La primer fue el primer esfuerzo de la convocatoria a la Selección Colombia. Saber que iba a representar el país, en que iba a estar en una final en los Juegos Bolivarianos, que perdimos contra Perú. Ahí fue cuando conocí a Pineda, a Catalina, a las jugadoras que estamos actualmente en la liga y somos las de más experiencia.

El jugar mi primer partido como jugadora profesional, para mí fue muy lindo. Recuerdos inolvidables. Ganar con América, conseguir el campeonato con el equipo que tu quieres, que uno idolatra. Entonces esos son los momentos muy muy felices.

¿Cuáles obstáculos debió pasar para llegar a donde esta?

Era difícil, en ese momento no le apostaban al fútbol femenino, que lo están intentando hacer ahora, pero en ese momento me desanimaba. De pronto el esfuerzo que uno hacía para que creciera el fútbol femenino, los comentarios que hacía la gente, “eres una mujer, dedícate a otra cosa” o a veces personas de otros deportes, había mucho machismo.

¿Qué garantías faltan en el fútbol femenino?

Para mí cuando llegó la liga fue como un camino, pero cuando se va desarrollando y te dicen que es una liga de tres meses o cuatro meses, tu contrato empieza cuando empiece la liga no cuando estés en la pretemporada. Entonces nos dieron la liga porque sí o nos dieron la liga por satisfacer por momentos a estar jugadoras.

Personalmente llegas a un punto donde dices, listo nos dieron la liga, pero no es lago muy concreto. Ahora, es una liga más amplia, de contrato más amplio, no estoy diciendo que tiene que empezar como una liga muy grande porque hasta ahora está iniciando, pero sí que le cumplan todas las garantías a las jugadoras.

Es una lucha, siempre es una lucha para las mujeres en nuestro país. Una lucha por nuestra igualdad, por nuestro empoderamiento, por nuestra equidad, por nuestra seguridad. Pero en el fútbol femenino se dio la luz verde.

Mira, por ejemplo, ahora estamos en la tercera versión, en este año sería la cuarta. Y si tomas las estadísticas del rendimiento de espectadores del 2018 al 2019 ha crecido paulatinamente, eso hace entender que hay posibilidad para mi carrera y para que el fútbol femenino crezca.

Que la liga no sea de tres meses, de cuatro meses, que todo es de trabajo para unificar y para crecer.

¿Qué más le falta al fútbol femenino para crecer completamente?

Una liga de tres o cuatro meses para patrocinador no es tan viable, entonces desde ahí hay una falencia. ¿Cómo vamos a tener un patrocinador o un socio más fuerte si se tiene una liga muy corta?

Lo que faltaría es que se prolongue más esta liga, que el fútbol femenino vea más el talento que tienen las jugadoras colombianas, que las empresas vean que hay una buena fuerza que hay en el fútbol femenino.

¿Cuáles son sus planes a futuro?

Terminar mi especialización de gestión deportiva, ser parte de un equipo profesional y ser una aliada para fortalecer estos proyectos. Mi camino va hacia el fútbol femenino, a que se vaya ampliando más y tener un proyecto profesional femenino.

Mi futuro está con América, estar con la institución, darle continuidad en este proyecto, a consolidarme como jugadora de experiencia, tener mejores condiciones. El objetivo principal es volver a ganar la liga y ganar La Libertadores.

Podría darle un mensaje a las mujeres que dedican su vida al fútbol

Que sigan en la lucha, no dejar de insistir, de persistir, escuchar a las que tenemos más experiencia, a las entrenadoras, a las jugadoras, a las capacitadoras.  No dejar de hacer lo que uno ama porque es la huella que uno les deja a las chicas de la nueva generación que entró con una liga.

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